Desde hace ya años me escuchas casi todas las noches, mientras te observo. Has sido testigo de mis sonrisas, y también de mis lágrimas.
Sólo tú sabes todo, absolutamente todo lo que pasa por mi cabeza, todo lo que siento.
Desde pequeño encontré refugio en ti y se que jamás me defraudaras, se que siempre estarás ahí para escucharme, o simplemente, para observarte tranquilamente desde algún sitio perdido por el mundo.
Sólo tú eres la única en quien confío verdaderamente para contarle cualquier cosa. Llevas mucho tiempo acompañándome desde allí arriba, rodeada de preciosas estrellas, siempre con tu hermoso resplandor, sobre todo, reflejado en sus ojos...
Sólo tú eres la Luna, MI LUNA...
